Los teléfonos inteligentes de hoy en día son tan poderosos como algunos ordenadores. Probablemente dejarían en ridículo a un ordenador de hace 5 o 6 años.

Sin embargo, uno de los mayores problemas de los dispositivos con refrigeración pasiva es la temperatura que alcanza algunos de sus componentes.

Para estar mejor protegidos ante el riesgo de sobrecalentamiento, estos componentes tienen que reducir su rendimiento con el fin de mantener una temperatura estable.

Esto es especialmente válido para el chip que integra el procesador y la tarjeta gráfica.

El proceso que reduce la velocidad operativa del dispositivo se denomina “termal throttling” o “regulación térmica”.

Uno de los smartphones que más sufre a consecuencia de la regulación térmica es el HTC One M9.

Dado que todos los móviles están programados para reducir su frecuencia al alcanzar ciertas temperaturas, es normal que su rendimiento se vea reducido.

El mejor método para mantener una baja temperatura del terminal con un alto rendimiento es el enfriamiento con agua. Este procedimiento fue probado recientemente por Linus del Linus Media Group.

La prueba fue realizada con un iPhone 6S, Galaxy S6 Edge, HTC One M9, LG G4 y el ZTE Axon.

Los resultados fueron realmente sorprendentes, dado que el iPhone 6S no sufrió cambios radicales en su rendimiento bajo la refrigeración con agua frente a la refrigeración pasiva, mientras que el Galaxy S6 Edge aumentó en un 10% su rendimiento al estar refrigerado con agua.

Por otro lado, el HTC One M9 tuvo un rendimiento realmente fatal con la refrigeración por aire, mientras que en el caso del enfriamiento con agua sus picos de rendimiento fueron bastante más elevados, al igual que en el caso del ZTE Axon.

Puedes ver los resultados y las pruebas en acción a continuación:

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