El campo magnético de la Tierra nos protege de los vientos solares, pero una llamarada solar más poderosa podría atravesarlo y provocar desastres mayores en las redes eléctricas de todo el mundo.

La Casa Blanca se prepara para un potencial desastre provocado por los vientos solares. El campo magnético de la Tierra sería incapaz de protegernos ante una tormenta solar de mayor magnitud, razón por la cual los Gobiernos se están poniendo al día sobre los riesgos que corren.

Los vientos solares son un fenómeno muy común en el espacio. Según apunta el medio Business Insider, cada segundo el Sol lanza al espacio flujos de partículas subatómicas con carga eléctrica, capaces de alcanzar velocidades de al menos 1,6 millones de kilómetros por hora.

La mayoría de las veces, los vientos solares son demasiado débiles y pueden ser detenidos por el campo magnético de nuestra Tierra.

En el caso de una tormenta solar más potente, los daños podrían ser millonarios. Si los vientos solares logran pasar del campo magnético que rodea nuestro planeta, podrían afectar las redes eléctricas de numerosas zonas. Canadá ya pasó por algo similar en el año 1989, cuando la empresa Hydro-Quebec se vio incapaz de ofrecer corriente eléctrica durante nueve horas. Y eso que hacía un invierno muy frío y la gente dependía de la electricidad para calentar sus hogares.

Hay un 12% de riesgo de que nos alcance una tormenta solar fuerte en los próximos 10 años, según la NASA

Hasta ahora no ocurrió ningún desastre provocado por los vientos solares, pero los investigadores estiman que los daños de una potencial tormenta solar podrían alcanzar los 2.000 millones de dólares. La NASA afirma que las probabilidades de que un desastre de este tipo ocurra en los próximos 10 años son del 12%, pero esta cifra representó un riesgo suficiente para la Casa Blanca.

En un intento de llamar la atención sobre el peligro que conlleva, la Casa Blanca presentó un informe donde detalla cómo alertarían a la población en caso de tormentas solares. Ahora mismo, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA) supervisa de cerca el Sol para observar cualquier evento de este tipo. Al parecer, es bastante complicado deducir el momento exacto en que se producirá tal erupción, aunque algunas señales pueden existir.

Una vez que la erupción solar ha tenido lugar, la NOAA puede alertar a otras agencias y compañías con hasta 15 horas antes de que la tormenta golpee la Tierra. Lamentablemente, la información relacionada con la intensidad y los posibles daños a los sistemas terrestres no pueden ser extraídos con tanta antelación.

La NOAA sólo podrá saber mejor qué fuerza tienen los vientos en el momento en que estos alcancen una “boya de tsunami” colocada a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Dicha sonda transmite luego información a la Tierra con la velocidad de la luz y los Gobiernos tendrán aproximadamente una hora para prepararse antes del desastre.

Debido al corto tiempo que tienen a su disposición, la Casa Blanca pidió a los organismos estatales que cumplan ciertas condiciones. Concretamente, el Gobierno de EEUU menciona algunos estándares relacionados con las construcciones, los sistemas de detección de vulnerabilidades y métodos de comprensión de los riesgos y planificación de los procedimientos en caso de desastre.

La NASA también es consciente del peligro, razón por la cual actualmente también trabaja en 14 estados de Europa para desarrollar un sistema de alerta similar al de EEEU.

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