Enanas blancas en el centro de la Vía Láctea
Enanas blancas en el centro de la Vía Láctea

Un grupo de astrónomos ha llevado a cabo una observación con el telescopio espacial Hubble en el corazón de la Vía Láctea y por primera vez se han percatado de la presencia de unas viejas enanas blancas, que son  restos de estrellas brillantes que habitaron una vez en el núcleo de la galaxia.

El hallazgo de estas enanas blancas ofrece a los astrónomos nuevas pistas sobre la formación de nuestra galaxia, mucho antes que la Tierra y el Sol.

Las enanas blancas contienen en su estructura toda la información relacionada con la historia de la galaxia en épocas pasadas, incluyendo información sobre estrellas que existieron hace 12.000 millones de años y que agotaron toda su energía hasta convertirse en lo que hoy se conoce como “enanas blancas”.

Normalmente, una enana blanca tiene el tamaño de la Tierra pero una densidad unas 200.000 veces mayor. Una pequeña cucharadita de la masa de una enana blanca pesaría cerca de 15 toneladas.

Los datos obtenidos por el Telescopio Espacial Hubble señalan que inicialmente fue formado el abultamiento de la Vía Láctea, y en menos de 2.000 millones de años también empezaron a aparecer estrellas a su alrededor. El resto del disco espiral de la galaxia fue formado por estrellas de segunda y tercera generación que crecieron más lentamente.

“Es importante observar el abultamiento de la Vía Láctea ya que es el único que podemos estudiar en detalle”, declaró Annalisa Calamida autora principal del estudio que se encuentra trabajando ahora mismo en el instituto STScI en Baltimore, Maryland.

“Se pueden ver los abultamientos de otras galaxias lejanas, pero no puedes analizar las estrellas más débiles, como las enanas blancas. El abultamiento de la Vía Láctea contiene casi una cuarta parte de la masa estelar de nuestra galaxia. Al analizar las propiedades de las estrellas que hay en este bulto nos aporta información importante para comprender la formación de toda la Vía Láctea y de otras galaxias similares y más lejanas”, añadió.

Para poder identificar mejor las enanas blancas en el centro de la Vía Láctea, los astrónomos usaron imágenes de Hubble para separar las estrellas del bulto de las demás estrellas que se encontraban en el disco de la galaxia mediante el rastreo de sus movimientos. Para lograr esta hazaña, el equipo analizó imágenes tomadas con 10 años de diferencia de una misma región que abarcaba unas 240.000 estrellas.

La región analizada también formó parte del proyecto Búsqueda de Planetas Extrasolares Eclipsantes en la Ventana de Sagitario (del inglés Sagittarius Window Eclipsing Extrasolar Planet Search o SWEEPS), y se ubica a 26.000 años luz.

“Al comparar la posición actual de las estrellas con la posición que tenían hace 10 años fuimos capaces de medir sus movimientos exactos. Esto nos permitió determinar si eran estrellas del disco, del bulto o simples halo”, declaró Kailash Sahu del STScI, quien también fue uno de los líderes del estudio.

Para este estudio, el equipo escogió 70 de las enanas blancas más calientes que pudo detectar Hubble en una pequeña región del abultamiento.

“Estas 70 enanas blancas representan la punta del iceberg. Estimamos que el número total de enanas blancas en esta pequeña vista de Hubble es de unas 100.000. Los telescopios futuros, como el telescopio espacial James Webb de la NASA nos permitirá contar casi todas las estrellas del bulto hasta la más tenue de todas, algo que actualmente no puede ver el Hubble”, añadió Sahu.

El equipo planea aumentar la muestra de estrellas analizadas con el fin de detectar con mayor precisión la edad del bulto de la Vía Láctea.

Los resultados de este estudio fueron publicados en el número del 1 de septiembre de 2015 de la revista científica The Astrophsical Journal.

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