Windows 10
Windows 10

Windows 10 fue presentado públicamente en septiembre de 2014 en medio de muchos elogios por parte de los expertos. Para atraer a la mayor cantidad de usuarios al nuevo sistema operativo, Microsoft decidió permitir a todos los usuarios de Windows 7 o Windows 8 actualizar de manera gratuita por un tiempo limitado de un año.

La mayoría de los elogios que recibió Microsoft se debieron al hecho de que esta vez había oído las peticiones de los usuarios retirando la famosa pantalla de Inicio y la ventana con aplicaciones a pantalla completa.

Entre otras cosas, el nuevo Windows 10 también traía integración de Xbox Live, el nuevo asistente personal Cortana y un nuevo navegador web, Microsoft Edge, que reemplazaría a Internet Explorer y sería más rápido, intuitivo y seguro.

En el mes de junio de 2015 la compañía también habilitó una aplicación que avisaba a los usuarios de actualizar al nuevo Windows 10 a través de Windows Update.

En mi caso decidí reservar la nueva copia de Windows 10 a comienzos de septiembre y a los pocos días la compañía ya me avisó de que mi actualización gratuita estaba disponible y que podía instalarla sencillamente a través de Windows Update sin perder ninguna aplicación o documentos personales.

Antes de decidir instalar el nuevo Windows 10 y abandonar mi querido Windows 8.1 empecé a investigar un poco sobre las mejoras del nuevo SO y las opiniones de los usuarios. En general sólo me limité a leer artículos oficiales donde sólo se hablaba sobre mejoras de rendimiento, optimizaciones en la interfaz y muchas otras cosas positivas. Mi error fue el no haber echado un vistazo a foros y otras plataformas de discusión.

Mi primer día con Windows 10

Ya sabía como era Windows 10 antes, pero la primera vez que lo vi instalado en mi portátil fue una sensación realmente agradable. La compañía finalmente mejoró la experiencia de uso del sistema operativo y aparte del muy solicitado menú Inicio también observé un diseño más adaptado a su uso en tablets y otros dispositivos móviles.

La rapidez de Microsoft Edge me dejó impresionado y por un momento casi tomé la decisión de abandonar Chrome, aunque al realizar unas comparaciones más minuciosas me di cuenta de que no hay demasiada diferencia en la velocidad de carga de las páginas, lo que más me interesaba a mí. Sin embargo, Microsoft Edge sí que finalmente se puso en fila con Mozilla y Chrome en cuanto a la facilidad de uso y velocidad de carga con respecto al jubilado Internet Explorer.

Primera decepción: Arranque lento del portátil

Con el primer reinicio fue cuando observé el primer problema de Windows 10. El sistema operativo tardaba mucho más en iniciarse frente a Windows 8. Que conste que mi portátil cuenta con 12 GB de RAM y procesador i7, por lo que el problema claramente no estaba dentro de mi equipo, sino en el sistema operativo.

Eso me llevó a buscar soluciones para optimizar el SO e incluso llegué a redactar un tutorial sobre las mejoras que se le pueden hacer con el fin de mejorar el rendimiento aún más. Puedes leer el tutorial de optimización de Windows 10 aquí mismo.

A pesar de todos los ajustes realizados, Windows 10 siguió ofreciendo tiempos lamentables de arranque, pero me conformé y decidí ignorar este problema.

Segunda decepción: Sin sonido al usar auriculares

Por alguna razón que desconozco, Windows 10 no quiso reconocer mis auriculares y cada vez que los introducía en el puerto jack tenía que desactivar la tarjeta de sonido y volver a reactivarla para tener sonido. Al principio pensé que sólo sería cuestión de actualizar el controlador de sonido, y lo que hice fue desinstalarlo por completo e instalar la última versión.

Pero eso no solucionó el problema y cada vez que trataba de escuchar música con los auriculares, ya sea a través de YouTube o a través de algún reproductor del sistema operativo la música simplemente no se oía.

La gota que colmó el vaso: El pantallazo azul de la muerte

He aceptado los arranques lentos del sistema, así como el hecho de que el equipo no reconocía los auriculares bajo Windows 10 si no desactivaba y reactivaba la tarjeta de sonido, pero cuando me apareció el pantallazo azul de la muerte es cuando tomé la decisión de salir corriendo y mantenerme alejado de Windows 10 por un tiempo.

A menudo uso aplicaciones gráficamente intensas como Adobe Illustrator o Photoshop porque otra de mis pasiones es la fotografía y el diseño. La primera vez que usé el Adobe Illustrator es cuando el sistema operativo se bloqueó del todo y me dio un pantallazo azul.

Lo primero que hice fue reiniciar el sistema y actualizar el controlador gráfico de NVIDIA, pero ni siquiera eso me arregló el problema. Lo siguiente fue desinstalar la aplicación y volver a instalarla, pero todo fue en vano. El pantallazo azul volvió a aparecer, lo que me empujó a buscar de inmediato el botón de recuperación del sistema para volver a Windows 8.1.

Pantallazo azul en Windows 10
Pantallazo azul en Windows 10

Una breve despedida

Puedo decir que he sido afortunado por haber regresado a Windows 8.1 sin haber observado ningún problema con el sistema operativo, puesto que muchos usuarios que hicieron lo mismo dijeron que detectaron diversos problemas con sus viejos SOs, como por ejemplo falta de conectividad Wi-Fi o problemas gráficos. La solución podría ser instalar nuevamente los controladores.

No me he despedido para siempre de Windows 10, pues seguiré pendiente de las mejoras que Microsoft traiga y posiblemente me lo volveré a instalar dentro de un par de meses, cuando las builds sean más estables y con menos errores.

Para evitar cualquier potencial problema, seguramente haré una instalación limpia de Windows 10, saltándome así el proceso de Windows Update, para reducir al mínimo los conflictos que puedan surgir en el equipo. De hecho esta es mi recomendación para todo el mundo, instalar Windows 10 con el disco ya formateado.

¿Cuáles fueron tus experiencias con Windows 10? ¿Has notado alguna mejora frente a Windows 7 o Windows 8? Comparte tus opiniones más abajo.

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