El vídeo de un experimento realizado en 1946 por el National Advisory Committee for Aeronautics, agencia predecesora de la NASA, muestra cómo reacciona un humano a una serie de ráfagas de viento de hasta 735 kilómetros por hora.

El experimento tuvo lugar en el túnel de viento del Centro de Investigación de Langley, y la película fue restaurada y compartida por Jeff Quitney de Quickfound.net.

Ante el creciente interés en el campo de la aerodinámica de alta velocidad durante los años ’30, Langley se vio obligada a construir nuevos túneles de viento en 1933. Tras recibir todas las aprobaciones necesarias por el entonces director de investigación George W. Lewis, los expertos crearon un nuevo túnel de alta velocidad de unos 2 metros.

La construcción del nuevo túnel fue completada en 1936 y tuvo un coste final de 266.000 dólares, convirtiéndose además en el primer gran túnel de alta velocidad del mundo, de una gran importancia durante la Segunda Guerra Mundial.

Estos experimentos se realizaban sobre todo para comprobar si los pilotos podían seguir pilotando sin problemas las aeronaves si las cubiertas de las cabinas volaban accidentalmente.

El sujeto sometido a este experimento, llamado Stapp, permaneció en su avión a una velocidad de 917 km/h con la cubierta quitada sin sufrir ningún efecto perjudicial por las ráfagas de viento.

Aparte también hubo otros experimentos, realizados por ejemplo con paracaidistas, para ver si los equipos de los que disponían les protegían adecuadamente de los fuertes vientos que hay en las grandes alturas.

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