Circuito Integrado

Antes de que haya corriente eléctrica, todo lo que se movía sobre el planeta funcionaba con otro tipo de energía. La energía biológica es la base de la vida. Con su ayuda, las células de nuestro cuerpo se dividen, los músculos se contraen y nos da el poder de movimiento.

Profundizando en esta “fuente” de vida denominada energía biológica, los científicos de la Universidad de Columbia lograron activar un circuito integrado dentro de un chip.

Según el autor del estudio, Ken Shepard, este es el primer esfuerzo exitoso para aislar un proceso biológico y usarlo con el fin de impulsar un circuito integrado, al igual que los que usamos en los teléfonos y ordenadores.

Los investigadores desarrollaron este sistema mediante el uso de una membrana de lípidos de doble capa que contenían bombas de iones impulsadas por la molécula trisfosfato de adenosina o ATP, una coenzima que transfiere energía química entre las células vivas.

Los científicos conectaron la membrana lipídica a un circuito integrado convencional de tipo CMOS y las bombas de iones lograron alimentarlo con energía.

Ilustración que muestra células biológicas conectadas a un circuito integrado CMOS con una membrana que contenía bombas de potasio de sodio en sus poros (Créditos: Trevor Finney / Jared Roseman/Columbia Engineering))
Ilustración que muestra células biológicas conectadas a un circuito integrado CMOS con una membrana que contenía bombas de potasio de sodio en sus poros (Créditos: Trevor Finney / Jared Roseman/Columbia Engineering)

A pesar del éxito del experimento, hay algunos problemas bastante básicos que deben ser resueltos. En primer lugar está la cuestión de cuánta energía podría generar un sistema así, tanto como para ser de utilidad sin que supere ciertas dimensiones.

El segundo problema y quizás el más importante de todos es cómo poder combatir la muerte biológica. Aunque el trisfosfato de adenosina genera corriente eléctrica, no puede hacerlo de manera infinita.

En cualquier caso, el desarrollo de un método capaz de “sostener la vida” de un microprocesador con nuestro propio cuerpo está cerca de nosotros, y esto podría alegrar a algunos más que a otros.

A medida que avanza la tecnología es posible que llegue un momento en que veamos todo tipo de dispositivos capaces de alimentarse con la energía corporal del portador. Pero aún es una tecnología que apenas está en fase de investigación.

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