Un software será capaz de identificar a los mentirosos con mayor precisión que el polígrafo
Un software será capaz de identificar a los mentirosos con mayor precisión que el polígrafo

Para la detección de mentiras ya se han probado innumerables teorías y se han escrito multitud de libros. Sin embargo, lo cierto es que todavía no hay ningún método al 100% fiable que nos permita identificar a aquellas personas que mienten.

Hace muchos años que el conocido psicólogo estadounidense Paul Ekman realizó una clasificación pionera de las expresiones humanas y determinó que mediante el estudio de las denominadas “microexpresiones” se podrían identificar con precisión a los mentirosos. Ekman también llegó a analizar el lenguaje junto con las expresiones faciales con el fin de hallar pequeñas desviaciones en aquellas personas que estaban diciendo mentiras.

Ahora, un grupo de científicos estadounidenses afirman haber descubierto un método aún más eficaz para establecer si alguien dice o no la verdad. Este nuevo método se basa en un análisis exhaustivo de unos 120 vídeos de cobertura de juicios reales.

Todo el estudio fue realizado mediante un programa informático con la inclusión de testimonios de acusados y testigos, algunos de los cuales dijeron mentiras durante sus declaraciones.

Aunque esta cifra no sea demasiado sustancial para llegar a una conclusión final, la parte buena del estudio es que en dichos juicios el veredicto establecía con claridad si esas personas mintieron o no durante sus declaraciones.

Los académicos señalan que el detector de mentiras desarrollado por ellos tiene una tasa de éxito del 75% y lo usaron para identificar las expresiones faciales más comunes de aquellas personas que dicen la verdad, así como las expresiones y microexpresiones de los mentirosos, de un modo similar a como lo hacía Paul Ekman, aunque esta vez con ayuda de un software.

En este estudio, que puedes leer aquí de forma detallada, también participó Rada Mihalcea, profesora de ciencias de la computación e ingeniería en la Universidad de Michigan, quien dijo lo siguiente al respecto:

“En experimentos de laboratorio, es difícil crear un entorno que motive a la gente a mentir. Las consecuencias no son lo suficientemente altas. Podemos ofrecer una recompensa si la gente puede mentir bien, pagarles para convencer a otra persona de que algo falso es cierto. Pero en el mundo real hay una verdadera motivación para engañar”, afirmó Mihalcea.

El fin de los polígrafos

Para llevar a cabo este estudio, los investigadores tomaron los vídeos de los testimonios y consideraron que en la mitad de ellos los sujetos habían dicho mentiras. Con el fin de determinar quién estaba diciendo la verdad, los investigadores compararon sus testimonios con los veredictos de los juicios y luego volvieron a buscar aquellas expresiones faciales y modificaciones en el lenguaje de esas personas para ver si podrían haberles delatado.

En pocas palabras, el estudio determinó que los mentirosos tienen más probabilidades de hacer muecas de la cara, al igual que mirar fijamente a quienes les estaban cuestionando. Entre otros gestos típicos de un mentiroso los investigadores encontraron que un 40% realizaba gesticulaciones con las manos, y hacían usos de palabras como “um” para evitar responder a las preguntas que se les hacía.

Por último, los científicos encontraron que los mentirosos también se mostraban más fríos en sus declaraciones al usar palabras como “él” o “ella” en lugar de “yo” o “nosotros”, y también usaban más frases que reflejaban mayor seguridad y certeza en sus afirmaciones.

Los investigadores seguirán trabajando para mejorar este software, que el próximo año podría reemplazar por completo el polígrafo. Además, sus resultados tienen más precisión por el simple hecho de que no se basaron en pruebas de laboratorio, preparadas de antemano.

El trabajo fue posible gracias a los fondos proporcionados por la National Science Foundation, la Fundación John Templeton y la Agencia de Proyectos Avanzados de Investigación de Defensa.

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