Fotografía tomada por Sergio Montúfar en la Patagonia Argentina e Inspirada en
Fotografía tomada por Sergio Montúfar en la Patagonia Argentina e Inspirada en "El Principito"

La imagen tomada por el fotógrafo Sergio Montúfar el 16 de Octubre en la Península Valdés, Puerto Madryn, Chubut (Patagonia Argentina) es una descripción gráfica del relato “El Principito”.

Sergio Montúfar tomó la foto ya que el lugar le recordaba a esta famosa historia inspiradora en todo el mundo desde la invasión a Francia por los Nazis.

El principito (en francés: Le Petit Prince) es una novela corta y la obra más famosa del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry (1900–1944).

La obra fue publicada en abril de 1943, tanto en inglés como en francés, por la editorial estadounidense Reynal & Hitchcock, mientras que la editorial francesa Éditions Gallimard no pudo imprimir la obra hasta 1946, tras la liberación de Francia.

La Vía Láctea

En la imagen aparece la Vía Láctea, una galaxia espiral donde se encuentra el Sistema Solar y, por lo tanto, la Tierra. Según las observaciones, posee una masa de 1012 masas solares y es una espiral barrada. Su diámetro medio se estima en unos 150.000 años luz, equivalentes a casi un trillón y medio de kilómetros ó 9.480 millones de Unidades Astronómicas (UA).

Se calcula que contiene entre 200.000 millones y 400.000 millones de estrellas. La distancia desde el Sol hasta el centro de la galaxia es de alrededor de 27.700 años luz, es decir, el 55 % del radio total galáctico.

El nombre Vía Láctea proviene de la mitología griega y en latín significa camino de leche. Esa es, en efecto, la apariencia de la banda de luz que rodea el firmamento, y así lo afirma la mitología griega, explicando que se trata de leche derramada del pecho de la diosa Hera (Juno para los romanos).

Rubens representa la leyenda en su obra El nacimiento de la Vía Láctea. Sin embargo, ya en la Antigua Grecia, el astrónomo Demócrito (460 a. C.-370 a. C.) sugirió que aquel haz blanco en el cielo era en realidad un conglomerado de muchísimas estrellas demasiado tenues individualmente como para ser reconocidas a simple vista.

Su idea, no obstante, no halla respaldo hasta 1609 d. C. cuando el astrónomo Italiano Galileo Galilei hace uso del telescopio y constata que Demócrito estaba en lo cierto, ya que adonde quiera que mirase, aquel se encontraba lleno de estrellas.

Fuente:Space

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