Puede que a veces los campos científicos sean demasiado aburridos para la mayoría de nosotros, pero un físico decidió arriesgar su vida para que la ciencia sea más interesante.

En un experimento que pudo haber dejado víctimas, un individuo decidió sentarse en una piscina y dispararse a sí mismo. En la mayoría de las películas, cuando vemos balas disparadas hacia el agua o directamente bajo el agua, suelen ir casi siempre de forma derecha, casi con la misma precisión que en el aire.

Sin embargo, para demostrar que las reglas de la física que se aplican en el cine son erróneas, Andreas Wahl decidió crear este vídeo.

No es ni de lejos el experimento más arriesgado en el que participó el físico, pero puede considerarse como uno de los más originales y claros. Para llevar a cabo su experimento, Wahl instaló un sistema fijo bajo el agua con el fin de apretar el gatillo a través de una cuerda.

En el contexto en que Andreas Wahl se encontraba a sólo unos centímetros del arma cargada, está claro que no deberías intentar algo así en tu casa. En este escenario digno de un suicida, el final fue feliz. Justo después de salir por el tubo de la escopeta, la trayectoria de la bala dejó de ser recta en poco tiempo hasta que la bala se paró y se fue al fondo de la piscina.

La culpa de todo esto la tiene la fuerza de resistencia del agua provocada por la gran acumulación de moléculas. Dado que incluso nosotros sentimos dificultad para movernos en una piscina, la misma resistencia actúa en el experimento de Wahl.

“Es más difícil crear movimiento en el agua que en el aire, porque las moléculas del agua están más juntas que las del aire”.

Para ver otros experimentos algo extraños de este científico, pásate por los siguientes clips.

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