El trozo de un cohete que llevó la sonda Lunar Prospector de la NASA a la Luna en 1998 probablemente cayó en el Océano Índico en noviembre. (Foto: AMES/NASA)
El trozo de un cohete que llevó la sonda Lunar Prospector de la NASA a la Luna en 1998 probablemente cayó en el Océano Índico en noviembre. (Foto: AMES/NASA)

La basura espacial caída hace dos meses en el Océano Índico podría ser restos de un motor de cohete que propulsó una sonda lunar de la NASA en 1988, según el estudio realizado por los investigadores.

Los escombros bautizados con el nombre de WT1190F irrumpieron en la atmósfera el 13 de noviembre presentando una oportunidad única para presenciar el evento en tiempo real. Los investigadores monitorizaron el evento a través de un avión y observatorios terrestres.

Los telescopios ya detectaron el objeto en 2009 orbitando la Tierra, pero en 2015 se percataron de su colisión con la superficie terrestre

Los investigadores piensan que la procedencia de la basura espacial WT1190F no tendría nada que ver con las misiones Apolo u otras primeras misiones a la Luna. Muchos de los segmentos del cohete utilizados en las misiones más recientes pueden también descartarse porque terminaron en la órbita alrededor del Sol en lugar de la Tierra, dice el astrofísico Jonathan McDowell del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics en Cambridge, Massachusetts.

Datos recogidos por el equipo aéreo el 13 de noviembre señalan a la Lunar Prospector. Un fragmento grande de WT1190F incluye señales de oxido de titanio y de hidrógeno, dice el astrónomo Peter Jenniskens del Instituto SETI en Mountain View, California. El objeto podría haber sido un recipiente de paredes de titanio que contiene combustible residual. El módulo translunar del Lunar Prospector tenía una caja de titanio, mientras que un módulo similar, la sonda japonesa Nozomi Mars, tenía una caja hecha de fibra de carbono.

El estudio llevado a cabo para determinar la procedencia de los restos de WT1190F podría facilitar la identificación de basura espacial en su proceso de reentrada atmosférica.

El especialista en basura espacial Patrick Seitzer de la Universidad de Michigan en Ann Arbor toma nota de que el sitio del reingreso fue fortuito. “Tenemos suerte de que esto fue en el océano y no en el suelo, donde podría haber lesionado a alguien o algo peor”.

Fuente: Nature

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