La gravedad 0 supone para los astronautas un importante cambio en su organismo.

A menudo vemos a los astronautas realizar todo tipo de operaciones en el espacio fuera de la Estación Espacial Internacional (ISS) y dentro de la misma. El espacio posee unas características adversas a nuestro medio e influye en nuestro organismo modificándolo y provocando cambios por la gravedad 0.

Tim Peake es el primer astronauta oficial británico que ha caminado en el espacio. El cuerpo del ex oficial del ejército ha pasado ya un mes en el espacio después de despegar en un cohete ruso Soyuz a la Estación Espacial Internacional el 15 de diciembre de 2015.

El cuerpo en el espacio experimenta unos cambios notables, cambios estudiados desde los días del cosmonauta soviético Yuri Gagarin. El 12 de abril de 1961, Gagarin fue el primer ser humano en viajar al espacio exterior. Lo hizo a bordo de la nave Vostok.

Los cambios que experimenta el cuerpo en el espacio son los siguientes:

1) El cuerpo se vuelve más débil

El sistema músculo-esquelético es el órgano más grande del cuerpo humano y nos permite realizar todos los ejercicios mecánicos del cuerpo, mantener la postura, estar sentados, de pie en las condiciones de gravedad de la tierra. La plasticidad en los músculos esqueléticos se ve afectada por la pérdida de fuerza y masa muscular esquelética (atrofia).

Estos cambios se produjeron en 37 tripulantes que experimentaron una disminución en la fuerza isocinética. Entre un 8% y 17% de hombres y mujeres fueron afectadas semejantemente. Incluso después de seguir un régimen de estricto ejercicio. Esta investigación tiene profundas implicaciones para los seres humanos en futuros viajes a Marte. Aproximadamente un 30% de la fuerza muscular se pierde después de pasar 110 días a 237 en microgravedad.

2) Cambios en el corazón y la actividad cardiovascular

La gravedad afecta a muchas partes del sistema cardiovascular. En la Tierra, las venas trabajan contra la gravedad para enviar la sangre al corazón. Sin gravedad, el corazón y los vasos sanguíneos cambian.

El tamaño y la forma del corazón cambia con la microgravedad produciendo disminución de los ventrículos derecho e izquierdo en cuanto a su masa. Posiblemente a una disminución de sangre y cambios en la masa miocárdica. La frecuencia cardiaca es distinta a la de la Tierra. De hecho, la frecuencia cardiaca en  una persona erguida en la ISS es similar a la que tiene cuando esta acostado antes del despegue desde la tierra.

Sin gravedad hay una redistribución de la sangre. La sangre se queda aun más en las piernas y menos vuelve al corazón, que conduce a menos sangre bombeada fuera del corazón. La Atrofia muscular también contribuye a la reducción del flujo sanguíneo a las extremidades inferiores.

3) Problemas en la capacidad aeróbica

La capacidad aeróbica es una medida de la aptitud aeróbica, la cantidad máxima de oxigeno que el cuerpo puede utilizar durante el ejercicio. Esto se puede medir por el VO2max y pruebas de VO2peak.

De nueve a catorce días de vuelo espacial, la investigación muestra que la capacidad aeróbica (VO2peak) se reduce en un 20%-25%. Durante los periodos más largos en el espacio, de cinco a seis meses, después de la reducción inicial de la capacidad aeróbica, el cuerpo parece compensar esta reducción aunque nunca regresarán a niveles previos del viaje.

4) Pérdida ósea

En la tierra, los efectos de la gravedad y la carga mecánica son necesarios para mantener nuestros huesos. En el espacio, no ocurre esto. Los huesos normalmente se someten a una remodelación continua donde participan dos tipos de células: osteoblastos (estos hacen y regulan la matriz del hueso) y osteoclastos (éstos absorben matriz ósea). Durante el vuelo espacial, el equilibrio de estos dos procesos se ve alterado a la disminución de la densidad mineral ósea. La investigación muestra que un 3.5% de pérdida de hueso ocurre después de 16 a 28 semanas de vuelo espacial, el 97% en los huesos de soporte de peso, como la pelvis y las piernas.

5) El sistema inmunológico

El sistema inmunológico, que protege el cuerpo contra la enfermedad, también se ve afectado. Hay una serie de variables que contribuyen a esto, incluyendo radiación y microgravedad, estrés, aislamiento, alteraciones en el ritmo circadiano, el ciclo de 24 horas de sueño y la vigilia que seguimos en la tierra. También, mientras que en el espacio, los astronautas interactuarán con los microbios de ellos mismos, otros miembros de la tripulación, su comida, su entorno y estos pueden alterar la respuesta inmune, que puede conducir a situaciones de riesgo y aumentar las posibilidades de infecciones entre la tripulación así como la contaminación de sitios extraterrestres.

Vía: iflscience

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