Ondas de choque que marcan las rutas de las estrellas fugitivas masivas pueden observarse en estas imágenes del telescopio espacial Spitzer de la NASA y del WISE. (Foto: NASA/JPL-Caltech/Universidad de Wyoming)
Ondas de choque que marcan las rutas de las estrellas fugitivas masivas pueden observarse en estas imágenes del telescopio espacial Spitzer de la NASA y del WISE. (Foto: NASA/JPL-Caltech/Universidad de Wyoming)

Los astrónomos están encontrando estrellas rápidas en nuestra galaxia con la ayuda de imágenes del telescopio espacial Spitzer de la NASA y el WISE.

Estas estrellas rápidas forman arcos de material alrededor de ellas acumulándose como el agua del mar delante de los barcos a su paso. Estas formaciones son fundamentales para encontrar estrellas masivas.

“Algunas estrellas son afectadas cuando otras estrellas cercanas explotan en una Supernova, mientras que otras son directamente expulsadas de los clústeres estelares abarrotados”, dijo el astrónomo Wiliam Chik de la Universidad de Wyoming en Laramie, quien presentó resultados de su equipo en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Kissmmee, Florida. “El impulso gravitacional aumenta la velocidad de la estrella en relación con otras estrellas”.

Nuestro Sol está viajando por la Vía Láctea a un ritmo moderado, por lo que no sabemos si produce un arco de choque. Por otro lado la estrella masiva Zeta Ophiuchi (o Zeta Oph) viaja alrededor de la galaxia más rápido que nuestro Sol, a 24 kilómetros por segundo en relación con su entorno.

Choque de arco de la estrella Zeta Ophiuchi (o Zeta Oph) Image credit: NASA/JPL-Caltech/UCLA
Arco de choque de la estrella Zeta Ophiuchi (o Zeta Oph) Image credit: NASA/JPL-Caltech/UCLA

Tanto la velocidad de la estrella como su masa contribuyen al tamaño y forma del arco. Es 20 veces más masivo que nuestro Sol. El resultado es una acumulación de material caliente y que brilla con luz infrarroja de color rojizo.

Chik y su equipo recurrieron a los datos de Spitzer y WISE para identificar nuevos golpes cósmicos en los arcos, incluso los más difíciles de encontrar. En la primera búsqueda localizaron 200 imágenes de arcos rojos difusos. Entonces utilizaron el Observatorio infrarrojo de Wyoming, cerca de Laramie, siguiendo 80 candidatos e identificando fuentes detrás de esos choques.

Se plantea que estos arcos podrían ser una principal fuente de polvo estelar y nubes que rodean estrellas recién nacidas

“Estamos usando las ondas de choque para encontrar estrellas masivas o fugitivas”, dijo el astrónomo Henry Kobulnicky “Chip”, también de la Universidad de Wyoming. “Estas ondas de choque son laboratorios para estudiar las estrellas masivas y responder preguntas sobre el destino y la evolución de estas estrellas”.

Algunas de las primeras ondas de choque de estrellas fugitivas se identificaron en la década de 1980 por David Van Buren del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California.

Kobulnicky y Chick pertenecen a un equipo de grandes investigadores y estudiantes de ondas de choque y estrellas masivas como Matt Povich de la California State Polytechnic University, Pomona. La National Science Foundation financia su investigación.

Vía: Sciencedaily

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