La primera etapa del cohete Falcon 9 no consiguió aterrizar exitosamente el 17 de enero sobre una plataforma en el océano.
La primera etapa del cohete Falcon 9 no consiguió aterrizar exitosamente el 17 de enero sobre una plataforma en el océano.

SpaceX llevó con éxito un nuevo satélite meteorológico hoy, 17 de enero, pero los planes de la compañía no fueron como esperaban porque en su intento de aterrizar al cohete Falcon 9 sobre una plataforma acuática el aparato tuvo un fallo.

La primera etapa del cohete Falcon 9 de SpaceX consiguió llegar al punto de aterrizaje, una base acuática autónoma llamada “Just Read the Instructions”, pero se cayó por la cubierta, según los representantes de la empresa. Este intento de aterrizaje fue realizado tras el exitoso lanzamiento del satélite de monitorización océanica Jason 3 de la Base desde la Base de la Fuerza Aérea de Vandeberg en California.

“Lamentablemente, el cohete no aterrizó verticalmente sobre la plataforma, pero la buena noticia es que la misión principal todavía está en camino”, dijo el ingeniero técnico John Federspiel de SpaceX.

“La primera etapa llegó a la plataforma pero fue un aterrizaje agresivo, puesto que se rompió una de las patas. La misión principal sigue siendo nominal”, dijeron los representantes de SpaceX en Twitter.

“Tras un análisis de los datos, parece que la primera fase aterrizó suavemente pero la tercera pata no se bloqueó. Estaba a 1,3 metros del centro del droneship”, añadieron en un tuit posterior.

Infografía cohete Falcon 9 (Foto: Karl Tate)SpaceX ya intentó aterrizajes de este tipo en medio del océano, en enero del 2015 y en abril del 2015, ambos cerca de la costa de Florida, y con resultados negativos.

Sin embargo, la compañía consiguió aterrizar la primera etapa del cohete Falcon 9 en tierra firme el pasado 21 de diciembre, durante el lanzamiento de 11 satélites para la empresa Orbcomm, convirtiéndose en la primera empresa espacial en conseguir el aterrizaje controlado de un cohete durante una misión orbital.

El cohete Falcon 9, que tiene 2 etapas, despegó a las 1.42 pm EST (18:42GMT) del domingo desde Vandenberg a través de una espesa niebla. La primera etapa del cohete se separó exitosamente y luego quemó los tres motores para ganar el suficiente impulso con el fin de regresar a la base unos 9 minutos después.

“Definitivamente es mucho más difícil aterrizar sobre una nave en el océano. Es similar al aterrizaje de una aeronave en tierra frente al aterrizaje en un buque, donde el área es más estrecha”, tuiteó Musk el domingo. “Sin embargo, la velocidad del aterrizaje y del primer contacto estuvo bien, pero una de las patas no se bloqueó por lo que provocó la caída del cohete”.

Lo bueno de todo esto es que el satélite Jason-3 está en su órbita y pasará unos 17 días haciendo maniobras para alcanzar la altitud de 1.336 kilómetros. Luego empezará a hacer unas mediciones muy precisas sobre los niveles del mar de todo el mundo durante al menos  años, ofreciendo a los científicos “información crítica sobre los patrones de circulación en el océano y sobre los cambios globales y regionales en el nivel del mar y las implicaciones climáticas de un mundo más caliente”, apuntan en una descripción de la misión.

Según los representantes de este proyecto, más del 90% del calor que está siendo atrapado en la Tierra por el efecto de gases invernaderos acaba en el océano.

“Esto hace que los océanos sean los mayores protagonistas en todo el asunto del cambio climático, pero también justifica la importancia de la misión Jason”, declaró el científico Laury Miller, jefe del Laboratorio de Satélites de Altimetría de la NOAA en Washington DC.

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