Cúmulo Globular M53 fotografiado por Hubble (Foto: NASA/ESA/HST)
Cúmulo Globular M53 fotografiado por Hubble (Foto: NASA/ESA/HST)

Cada vez es más anecdótica la búsqueda de vida inteligente en el Universo, ya que se encuentran más y más planetas con la posibilidad de albergar vida aunque no se ha confirmado aún su existencia. Si esto es así, ¿Dónde está todo el mundo?

Rosanne Di Stefano y Alak Ray presentaron un estudio en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Kissimee, Florida, según el cual la vida podría desarrollarse en cúmulos globulares de estrellas en la Vía Láctea.

Estos cúmulos globulares (GCs)  son miles de estrellas que orbitan galaxias en orbitas muy grandes. Los astrónomos piensan que hay más de 150 de estos cúmulos que rodean la Vía Láctea, mientras que nuestra galaxia vecina, Andrómeda, puede tener tanto como 500.

Las estrellas de los racimos globulares carecen de los elementos fundamentales para la vida, como el carbono, hierro y oxigeno, que son la base de los planetas rocosos y la razón de existir de los seres vivos. Hasta ahora sólo se ha descubierto un exoplaneta en un clúster globular, pero los científicos eliminaron cualquier posibilidad de vida porque aparentemente no cuenta con las condiciones adecuadas.

Di Stefano y Ray son más optimistas: “Es pronto para decir que ahí no hay planetas”

En los últimos años se ha demostrado que los planetas rocosos pueden formarse tanto en estrellas pobres en metales como en aquellas ricas en metales. La dificultar para hallar estos planetas se debe a la lejanía en la que se encuentran los racimos globulares dentro de la Vía Láctea, lo que dificulta aún más su observación por parte de los astrónomos.

En un cúmulo globular la distancia de una estrella a otra es mucho menor que la que separa al Sol de nuestra estrella más cercana, Próxima Centauri. La distancia que existe entre ambas estrellas es de 4,7 años luz mientras que las estrellas de un cúmulo globular están 20 veces más cerca las unas de las otras.

“Lo llamamos ‘oportunidad del clúster globular’. Si enviamos una transmisi´n entre las estrellas tardaría igual que lo se tardaba en enviar una carta de Estados Unidos a Europa en el siglo 18”, dijo Di Stefano.

“El viaje interestelar también llevaría menos tiempo. Las sondas Voyager están a 16.000 millones de kilómetros de la Tierra, o una décima parte de lo que tardaríamos en llegar a la estrella más cercana si viviésemos en un cúmulo globular. Esto significa que el envío de una sonda interestelar sería posible para una civilización con nuestro nivel tecnológico dentro de un cúmulo globular”, añadió.

Aunque la idea es intrigante, por ahora sólo son especulaciones. El primer objetivo sería buscar exoplanetas en los racimos, y aun encontrando un planeta con las características adecuadas no significaría que la teoría fuera cierta. La mayoría de las estrellas de estos cúmulos globulares son enanas rojas y la vida es mucho menos probable allí.

Fuente: Harvard

 

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