Dron no tripulado MQ-9 Predator B de las Aduanas de Estados Unidos
Dron no tripulado MQ-9 Predator B de las Aduanas de Estados Unidos

El Departamento de Seguridad Nacional y la Agencia de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos han reportado unos incidentes en los cuales sus drones fueron hackeados por carteles de la droga con el fin de cruzar ilegalmente la frontera de México y Estados Unidos.

Los drones se han convertido en dispositivos habituales en el ejército estadounidense, pero también han empezado a ser utilizados por otras autoridades del país, como la policía local o las patrullas fronterizas.

A diferencia de sus homólogos usados por el ejército, que valen millones de dólares, los vehículos aéreos no tripulados que suelen sobrevolar la frontera de Estados Unidos con México son mucho más pequeños debido a los presupuestos limitados que son asignados para su compra.

Las autoridades aduaneras de EEUU se vieron obligadas a retirar los drones por ser vulnerables a los ataques de spoofing de GPS.

Concretamente, el GPS Spoofing es un ciberataque mediante el cual se envían a los receptores de GPS datos erróneos de GPS. Cada dron tiene un receptor GPS que usa para recibir datos de los satélites y poder navegar a lo largo de la frontera con el fin de vigilar posibles cruces ilegales.

Los traficantes de drogas se han dado cuenta de esto y gracias al uso de varias técnicas de GPS Spoofing han enviado a los drones unas coordinadas equivocadas, que abandonaron sus zonas de patrulla para dirigirse a los sitios indicados por los hackers.

Una vez que el dron deja el área que tenía que vigilar, intenta corregir su rumbo pero de nuevo recibe coordenadas equivocadas y abandona la zona, un proceso que se repite continuamente hasta que se queda sin combustible y regresa a la base, momento que aprovechan los traficantes para cruzar la frontera y desactivar los bloqueadores de recepción de los drones.

La solución, el uso de equipos anti-spoofing

La única manera de prevenir este tipo de escenarios sería mediante el uso de componentes de hardware anti-GPS-spoofing dentro de los propios drones.

Según declaró Michael Buscher, CEO de Vanguard Defense Industries, este es un módulo de alto coste y también muy voluminoso. Añadir este equipo a un dron no sólo resultaría muy caro sino que también afectaría el tiempo de vuelo del aparato, algo que no están dispuestas a aceptar las autoridades, informa Defense One.

Ahora mismo, el único modo de arreglar estos problemas sería mediante la incorporación de una tecnología que logre reducir los costes de fabricación de estos hardware anti-spoofing. Con este fin, el Departamento de Seguridad Nacional ha arrancado una serie de programas de investigación.

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