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Nunca he comprendido porque en lugar de dejarnos influenciar por las cosas buenas de los diferentes países que nos rodean, siempre acabamos empantanados en guerras y crisis de escala mundial, que casi siempre han sido provocadas por el que en su día fue denominado como el país más poderoso del mundo, los Estados Unidos.

Crisis, como por la que llevamos  transitando los últimos cuatro o cinco años, de la que todo el mundo dice tener la solución, pero nadie es capaz de ponerla en práctica. ¿Por qué nadie lo hace? Es muy simple, porque en lugar de invertir el dinero en cosas realmente necesarias y productivas, se sigue cebando de forma indiscriminada a todas las entidades financieras que nos han llevado a la ruina. Dicho de otra manera mucho más sencilla y menos enrevesada que algunos momentos de esta película, seguimos en la ruina porque a pesar de que nosotros votamos al partido que más se ajusta a nuestros ideales, los que verdaderamente deciden el futuro de nuestros países son todos esos visionarios que  hicieron quebrar a sus empresas.

La gran apuesta” demasiado enrevesada para el gran público

Siempre he pensado que cuando pretendes que un gran grupo de personas entienda el mensaje que tú quieres hacerles llegar, se debe utilizar un lenguaje lo más asequible posible, para que el público que tiene acceso a ese contenido, no se quede al terminar con la cabeza llena de cosas que no comprende.

Algo, que desafortunadamente puede llegarle a pasar a muchas de las personas acercarse a la historia que se cuenta en “La gran apuesta”. Una historia basada en el libro homónimo de Michael Lewis, que es tan buena por sí misma, que no creo que necesite de rimbombantes términos económicos para ganar credibilidad. Creo y lo digo con toda la sinceridad del mundo, que la gente está tan harta de escuchar esas cosas por la televisión, que nadie se va a molestar a ir apuntándolas una por una en un papel para buscarlas en su casa cuando tenga algo de tiempo libre.

¿Es un truco de marketing para que la prensa, la gente y los críticos de cine hablen más de “La gran apuesta”? Si se hubiera rodado en otro lugar que no fueran los Estados Unidos, seguramente os diría que no con rotundidad, pero siendo los americanos los reyes del marketing, no sé qué pensar.

Dejando a un lado este más que evidente fallo por parte del director Adam McKay, el cual le podemos incluso disculpar por ser la primera película “seria” de su filmografía. Una película, que se encuentra respaldada por Brad Pitt como productor, que se caracteriza por tener un reparto muy coral, en el que encontramos nombres tan dispares como el de Steve Carell (el cual sorprende muy gratamente en un género muy diferente en el que estamos acostumbrados a verle), el siempre correcto Ryan Gosling o Christian Bale, el cual nos brinda otra de sus grandes actuaciones.

Conclusión

Obviando la pesadez de algunos de sus momentos (tutoriales económicos incluídos a manos de Margot Robbie y Selena Gómez), “La gran apuesta” tiene el ritmo suficiente para atrapar al espectador y enseñarle de forma muy visual, todo aquello que llevaba sospechando desde hace muchos años: la crisis no estuvo provocada porque nosotros viviéramos por encima de nuestra posibilidades, sino porque los bancos y las grandes multinacionales se embarcaron en proyectos ruinosos sin pensar en las consecuencias que esto podría tener en la economía mundial.

Ya sé que no consuela demasiado saberlo a estas alturas, pero por lo menos podemos decir que alguien se ha preocupado por evitar que toda esta suciedad no sea barrida debajo de la alfombra como se ha hecho siempre por la gente de las altas esferas.

En resumen, puede que no se lleve el premio a la Mejor película en los Oscars, pero es bastante probable que su director y quizá Christian Bale, sí que vean reconocido su trabajo en esta cinta.

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