La galaxia NGC 300, galaxia espiral tiene más 6 millones de años luz de distancia. Crédito: NASA/JPL-Caltech/OCIW

Breanna Binder, una investigadora posdoctoral en el Departamento de Astronomía de la Universidad de Washington junto con su equipo de investigación han demostrado el misterio de una estrella que pretende ser supernova y que extrañamente emite rayos X.

Todo comenzó cuando un astrónomo aficionado de África del Sur observó en 2010 lo que parecía ser una supernova en la galaxia NG300.

La mayoría de supernovas  son accesibles durante un corto plazo luego se desvanecen. Después de explotar, suele crearse un agujero negro o estrella de neutrones pero esto no es visible hasta después de un par de semanas. Sin embargo la supernova seguía ahí.

SN 2010 es como se llama a una “supernova impostora”, que es una estrella masiva que por alguna razón muestra una llamarada enorme en su actividad.

Muchas supernovas parecen ser estrellas masivas en un sistema binario donde esta actividad se produce debido a las perturbaciones de la estrella que órbita cerca.

Un sistema binario con una estrella de neutrones

En 2010 se confirmó que SN 2010 era una impostora y Binder considera una variedad de explicaciones. El material de la corona de la estrella podría estar golpeando una nube de polvo cercana pero no producían el nivel de rayos x esperado. En cambio las interacciones de SN 2010 con una estrella de neutrones producía la intensidad de rayos x que ella había observado.

En 2014 Binder y su equipo vieron el sistema otra vez con el observatorio de rayos X Chandra de la NASA y por primera vez con el telescopio Hubble. Encontraron a esta estrella impostora y los niveles de rayos X que emitía. Estos nuevos datos indican que es posible que la estrella SN2010a tenga una compañera, aunque a diferencia de otras supernovas impostoras binarias sería la primera vez que la compañera es una estrella de neutrones.

El hecho de que la estrella sea una estrella de neutrones significa que en su día fue una supernova. Si esta supernova no expulso a la otra estrella, que es 20 a 25 veces la masa de nuestro Sol, se convierte en un tipo de sistema binario raro.

Este misterio solucionado por la profesora Binder demuestra que los sistemas binarios pueden generar una energía tan grande que puede ser confundidas con una explosión de supernova.

Fuente: sciencedaily

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