Cerebro humano
Científicos descubrieron anormalidades estructurales y funcionales en los cerebros de los individuos dependientes de cocaína.

Un nuevo estudio señala que el consumo a largo plazo de cocaína puede producir cambios en las partes del cerebro responsables de regular la impulsividad y la capacidad de analizar la importancia de algunas decisiones. Estas alteraciones no sólo permiten conocer qué lleva a la persona a volverse adicta, sino que también sugieren que los que desarrollan dependencia de las drogas pueden tomar malas decisiones también en otras áreas de sus vidas.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores reclutaron a 30 sujetos dependientes de cocaína, que eran abstinentes en el momento del experimento, y se les pidió participar en un juego de azar. Ellos ganaban o perdían dinero en función de su habilidad de adivinar los números que aparecerían en una pantalla. Utilizando diversas técnicas de imagen, los autores del estudio fueron capaces de medir la actividad dentro de la microestructura cerebral de los participantes.

Según sus hallazgos, en comparación con las personas que no consumen cocaína, los individuos dependientes de esta sustancia mostraron una mayor actividad en el estriado ventral, que forma parte del circuito de recompensas del cerebro. Otra cosa importante es que la actividad en esta región fue elevada sin importar si los individuos ganaban o perdían en el juego, lo que indica que los resultados negativos no disminuyen el deseo del individuo de buscar recompensas asociadas con una determinada actividad.

Por consiguiente, varios estudios previos han presentado la hipótesis de que la hiperactividad en el circuito de recompensas podría ser un motor importante de la adicción.

Además de esto, los investigadores detectaron patrones de actividad anormales en las partes de la corteza prefrontal medial en los consumidores de cocaína. Esto se aplicó particularmente a las áreas que abarcan la corteza cingulada anterior y la corteza orbitofrontal, que se asocian a la evaluación de los resultados en las decisiones tomadas.

Como era de esperar, cuando participaban individuos que no tomaban cocaína en los juegos de azar, las pérdidas provocaban una activación en todas las regiones cerebrales, permitiéndoles reevaluar su comportamiento y responder en consecuencia. Sin embargo, esta activación no fue detectada en los consumidores de cocaína, lo que sugiere que su habilidad para apreciar las consecuencias de sus decisiones podría verse reducida.

Estos cambios funcionales se correlacionan con las anormalidades estructurales de las mismas regiones cerebrales. Por ejemplo, se observaron mayores volúmenes de materia gris en las partes donde se ubica el circuito de las recompensas, como el núcleo caudado.

Aunque no esté claro todavía cuánta cocaína tiene que tomar una persona antes de que se produzcan estos efectos, ni tampoco si pueden ser revertidos, el estudio ofrece una visión fascinante a los cambios estructurales y funcionales que ocurren en el cerebro debido al consumo repetido de drogas.

Los resultados de este estudio fueron publicados en la revista Addiction Biology.

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