Las ondas gravitacionales, unas ondulaciones cósmicas que distorsionan el espacio-tiempo, fueron detectadas por primera vez de forma directa.

En un anuncio altamente esperado que fue realizado hoy, 11 de febrero, los investigadores del LIGO (Observatorio de interferometría láser de ondas gravitacionales) confirmaron la detección de estas ondas gravitatorias. La señal detectada por LIGO procedía de la colisión de dos agujeros negros y fue interceptada el 14 de septiembre del 2015 por los dos detectores de Livingston y Hanford.

Esta fusión cósmica de los agujeros negros envió ondas gravitacionales a la velocidad de la luz, causando vibraciones en el tejido del espacio-tiempo, similar a como una piedra produce ondas en el agua de un lago.

Infografía ondas gravitacionales
Mediante el uso de detectores láser, los científicos pueden detectar las distorsiones físicas provocadas por las ondas gravitacionales que pasan por la Tierra. Infografía: Karl Tate, Infographics Artist

Los investigadores dijeron que la colisión de los agujeros negros ocurrió hace 1.300 millones de años y que estos objetos eran hasta 29 y 36 veces más grandes que el Sol, respectivamente. Durante la fusión, casi tres veces la masa del Sol fue convertida en ondas gravitacionales en menos de un segundo, generando una energía de casi 50 veces la energía de todo el Universo visible, afirmaron los científicos.

“Nuestra observación de las ondas gravitacionales cumple un ambicioso objetivo fijado hace más de 5 décadas para detectar directamente este elusivo fenómeno y para comprender mejor el Universo y el legado de Einstein en el 100º aniversario de su teoría general de la relatividad”.

Comienza una nueva era en la astronomía

La detección es un momento histórico en la astronomía y astrofísica. A diferencia de las ondas de luz, las ondas gravitacionales no son distorsionadas o alteradas por la interacción con la materia mientras viajan por el espacio, por lo que traen información “pura” sobre los objetos y eventos que las originaron, según los científicos de LIGO.

“Las ondas gravitacionales abrirán una nueva ventana al Universo, ofreciendo a los astrónomos y otros científicos un primer vistazo a maravillas nunca vistas, y aportando más datos a nuestra comprensión de la naturaleza del espacio y el tiempo”, escribieron los miembros del LIGO en una descripción online del proyecto.

Las ondas gravitacionales fueron mencionadas inicialmente por Albert Einstein en su famoso libro de 1916 sobre la relatividad general. Uno de los principios de la relatividad general es que el espacio y el tiempo no separan las cosas sino que las unen en un único tejido: el espacio-tiempo. Los grandes objetos, como las estrellas, estiran y curvan este tejido, provocando que los objetos más pequeños, como los planetas, o incluso la luz, sigan una trayectoria curvada alrededor de estos cuerpos masivos.

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El anuncio del equipo de LIGO sobre la detección de ondas gravitacionales probablemente será sometida a un intenso escrutinio por parte de la comunidad científica hasta que todos acepten completamente los resultados. No hay otros experimentos que se encarguen de medir el mismo tipo de ondas gravitacionales como LIGO, por lo que actualmente no se puede hacer ninguna comparación de los resultados con los de otro experimento.

Toda esta investigación será publicada en un futuro número de la revista científica Physical Review Letters.

LIGO es un observatorio operado por científicos del Instituto de Tecnología de California y el MIT, y está financiado por la National Science Foundation. Actualmente cuenta con más de 1.000 miembros de 83 instituciones repartidas en 15 países.

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