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Imagino que no seré la única persona en este mundo al que le parezca repulsiva la actitud adoptada por cientos de miembros de la Santa Madre Iglesia cada vez que aparece en la prensa algún caso como los que aparecen en esta película. No me voy a detener a hacer una enumeración de todo lo que se me pasa por la cabeza cuando dicen algo así como “los niños nos provocan” y tropelías por el estilo, ya que si lo hiciera me iba a cabrear de tal manera que no os iba a hacer falta ningún mechero para encender la chimenea.

Tan solo voy a decir, que me parece maravilloso que películas como Spotlight vuelvan a sacar a la luz un tema tan horrendo como este. No por el tema en sí, (el cual pienso que debería haberse erradicado sin ningún tipo de contemplación hace muchísimo tiempo), sino porque ayuda a que multitud de personas tengan conciencia de un terrible problema que nos han estado ocultando durante tanto tiempo y a que otras muchas tengan el valor de revelar ese oscuro secreto que llevaban callándose desde hace tantos años.

Spotlight, el espejo en el que debería mirarse el periodismo moderno

Desde hace algunos años, muchos de nosotros hemos podido observar como los medios de comunicación dedican cada vez menos tiempo a contrastar e investigar a fondo las noticias que les llegan. Un problema, que igual da la impresión de no ser demasiado importante en la era de Internet, pero que es mucho más grave de lo que parece, sobre todo si se tiene en cuenta que el tema tratado en Spotlight se conocía mucho antes de que el equipo del Boston Globe lo publicara en sus páginas.

¿Si se sabía, por qué nadie hizo nada hasta el 2002 para destaparlo? Básicamente porque a muchos les faltaban ganas de investigar a fondo el asunto. Una desidia, propia de los que llevan muchos años ejerciendo una profesión, que les lleva a dejar pasar una historia tan jugosa como esta. Afortunadamente, siempre hay periodistas como los reporteros del Boston Globe, dispuestos a llegar hasta el fondo de la cuestión, por muy complicada que sea la investigación.

Elenco de Spotlight
(De izquierda a derecha) Rachel McAdams, Mark Ruffalo, Brian d’Arcy, Michael Keaton y John Slattery en una captura de SPOTLIGHT.

Una investigación, que como podemos ver en multitud de momentos de la película, es torpedeada por los miembros de la archidiócesis de Boston para que ninguna de las víctimas alce su voz y todo siga su curso como si nada hubiera tenido lugar. Algo que sin duda la Iglesia estadounidense hubiera conseguido, si en frente no tuvieran a los personajes interpretados por Mark Ruffalo o Rachel McAdams.

Dos personajes, sobre los que recae una parte muy importante de la acción de la película, los cuales no tendrían la misma veracidad si en su piel no se encontraran McAdams, a la que cada vez vemos más segura interpretando este tipo de papeles y Ruffalo.

Es precisamente este último el que más me ha sorprendido con su interpretación en esta película. Y lo ha hecho, no porque pensara que no es capaz estar a la altura de un reto como este, sino porque ha conseguido que vea tal real en su actuación, que me daban ganas de dejarlo todo y saltar hacia la pantalla para ayudarle a conseguir ese testimonio que tan necesitaba para que todo por lo que estaba luchando, no fuera metido en un cajón y se olvidara para siempre.

Conclusión

Todo aquel con el que he hablado estos últimos días sobre Spotlight, coincide en que es una fantástica historia que no se pierden en los detalles personales de cada uno de los personajes (algo que se agradece bastante, ya que así puedes ver lo que es realmente importante). El único defecto que le han encontrado, es que tiene un metraje un poco más largo de lo que se podría esperar. La verdad es que llevan razón, ya posiblemente su argumento se hubiera podido condensar un poco más, pero supongo que lo habrán hecho de esta manera para no dejarse ningún detalle en el tintero.

Dejando a un lado esta cuestión, creo que Spotlight tiene una historia lo suficientemente potente para superar a The Revenant y el resto de sus competidoras en la carrera hacia el Oscar a la mejor película.

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