La NASA logró observar las ondas de choque de una supernova en el momento justo de su explosión. Estos datos han sido recogidos gracias al telescopio Kepler.

El vídeo de arriba muestra una animación de una estrella explotando. La animación es la interpretación de un artista del evento, pero se basa en datos reales obtenidos por el telescopio Kepler que ha estado escaneando una amplia franja del cielo en busca de eventos raros como este.

La onda de choque tuvo una duración de 20 minutos, por lo que realmente fue emocionante para los astrónomos capturar el momento, que grabaron como una repentina llamarada de luz óptica de una estrella distante.

El comienzo del choque representa un flash inicial brillante que provoca la explosión que precede al gran evento, por el cual la estrella se vuelve cada vez más brillante y grande en aproximadamente dos semanas. A esta estrella representada en el vídeo se la conoce como KSN 2011d, y es una gigante roja 500 veces más grande que nuestro Sol y a 1.200 millones de años luz distancia de la Tierra. En comparación, el sistema estelar más cercano a nuestro propio sistema solar está a unos 4,2 años luz de distancia.

Aunque las explosiones de estrellas masivas se den a millones de kilómetros de la Tierra, existe una conexión

“Todos los elementos pesados en el Universo proceden de explosiones de supernova. Por ejemplo, toda la plata, níquel y cobre que hay en la Tierra e incluso nuestro organismo proceden de la explosión de las estrellas”, declaró Steve Howell, un científico del proyecto Kepler de la NASA. “La vida existe debido a las supernovas”.

El telescopio Kepler fue lanzado en 2008 y ha recogido datos hasta el 2013. Pero llegó un nuevo impulso en su vida con la misión K2 cuando científicos de la NASA lograron reiniciar el telescopio más adelante ese año. Ahora el telescopio pasa 83 días estudiando una sola área antes de girar y repetir su escaneo en otra zona.

La NASA observa por primera vez la onda de choque de una supernova
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