La peste negra arrasó Europa en el siglo XIV, pero dejó pistas genéticas que ahora pueden ayudar a un investigador de la Universidad de Cincinnati (UC) a tratar pacientes con VIH coinfectados con la hepatitis C usando una terapia con medicamentos antirretrovirales. 

Kenneth Sherman, doctor y profesor de medicina de Gould estudiará la sangre de 3000 pacientes, sobre todo personas hemofílicas expuestas al VIH entre la década de 1980 y 1990. Una variante genética heredada que protege contra el VIH podría también ayudar a prevenir lesiones de Hepatitis C y otras enfermedades del hígado.

Sherman, director de la división de enfermedades digestivas en la Facultad de Medicina de UC, recibió una donación de 2 millones de dólares de los Institutos Nacionales de Salud para investigar formas de inhibir la CCR5, una proteína que es el principal receptor de chemokine en las células inmunes del cuerpo, también conocido como células T.

El VIH se apoderó durante su evolución de ese receptor y usa al CCR5 como principal forma de ligarse a las células T, entrando en ellas y matándolas, explica Sherman. “Eso es lo que causa el SIDA. CCR5 no está sólo presente en las células T, sino que también existe en el hígado, en la superficie de los hepatocitos y también en el hígado en células estrelladas. Las células estrelladas producen tejido cicatricial en el hígado que puede conducir al desarrollo de cirrosis. El objetivo de este estudio es ver cómo la inhibición de la CCR5 puede influir en el desarrollo de la lesión hepática y/o el desarrollo de cicatrices o cirrosis en el hígado”.

Sherman examinará el efecto de los medicamentos que se han desarrollado para bloquear el CCR5 en poblaciones clínicas y estudios de laboratorio de las medicinas. Los dos medicamentos que se revisarán son Cenicriviroc y Maraviroc.

Sherman dice que una proteína aberrante de CCR5 creada por una mutación en el gen CCR5-delta 32 puede proteger a las personas expuestas al VIH. Esta mutación se habría originado por otra gran epidemia llamada la Peste Negra en la Europa del siglo XIV.

“El VIH ha sido particularmente devastador en África. Sin duda es una terrible enfermedad en Europa y los Estados Unidos pero algunas personas tuvieron una progresión más lenta de la enfermedad”. A estas personas se les llama controladores de elite.

La peste negra azotó Europa en los años 1346-53 y se extendió por un bacilo llamado Yersina pestis, que viajó de persona a persona por inhalación de gotitas infecciosas finas o a través de la picadura de pulgas infectadas y las ratas, según History.com. La enfermedad siguió las rutas comerciales europeas para devastar grandes poblaciones.

“En los próximos años, podemos demostrar que CCR5 protege a las personas infectadas por el VIH de enfermedad hepática, entonces podemos cambiar el paradigma de todo tratamiento de VIH y hacer esta parte del tratamiento rutinario de muchos o la mayoría d pacientes,” dice Sherman.

Fuentes: sciencedaily | healthnews

La “peste negra” albergaría pistas sobre la curación del VIH y la Hepatitis C
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