Universo y Dios

Entre ateos y religiosos hay muchas polémicas y algunas llegan demasiado lejos a veces. Esto a pesar de estar siempre presumiendo de la tolerancia heredada junto con la educación.

Esta vez, no se trata de prejuicios o conflictos, sino de un nuevo estudio que pretende subrayar, una vez más, las diferencias fundamentales entre ateos y creyentes.

El estudio se basa en investigaciones científicas y fue escrito a raíz de unos experimentos que analizan el conflicto fundamental entre la ración y los sentimientos. Las neuronas del cerebro humano funcionan en redes coordinadas entre sí, que se activan cuando pensamos. Algunas reaccionan frente al pensamiento analítico y crítico, mientras que otras se activan frente al pensamiento social y emocional.

Al parecer, cuanto más empáticos somos, más predisposición hay de volverse religioso. Los científicos afirman que, en el polo opuesto, si más bien eres un tipo analítico, más dificultad tendrás para seguir una religión.

Otra hipótesis indica el hecho de que los ateos presentan muchos rasgos similares a los que sufren psicopatías. Evidentemente, esto es sólo una generalización, porque hay ateos famosos que no dieron signos de psicópatas, como Richard Dawkins, etólogo y biólogo evolucionario británico, así como Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis.

Asimismo, los investigadores llegaron a la conclusión de que las personas creyentes son a menudo menos inteligentes que los que no siguen ninguna religión. Por otro lado, las personas religiosas son más sensibles y cariñosas con sus seres queridos, es decir, son más empáticas. Esto podría explicar por qué las mujeres, que son más empáticas que los hombres, suelen ser más creyentes que los hombres.

El equipo de investigación formado por científicos de la Universidad Cape Western Reserve de Ohio y del Colegio Babson de Massachusetts ha realizado ocho experimentos, cada uno involucrando entre 159 y 527 adultos, para investigar las conexiones entre la moralidad y el pensamiento analítico.

Otros cuatro estudios fueron centrados en la interpretación del comportamiento en función de las necesidades, deseos u objetivos. Estos fueron los que llevaron a los investigadores a establecer que los ateos son asociados con el fenotipo de psicópata, que implica impulsividad y cinismo como rasgos definitorios.

Al igual que los psicópatas no tienen una respuesta emocional frente al dolor y el sufrimiento de los demás, los ateos no muestran, en más ocasiones que los creyentes, este tipo de reacciones. Un estudio del 2014 estableció lo mismo.

Un nuevo estudio muestra cuáles son las diferencias entre ateos y creyentes
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